🔴#CDS | SINALOA ENTRE EL TERROR Y LA IMPUNIDAD: EL MAYITO FLACO AVANZA SIN OBSTÁCULOS
🔹️Mientras en Estados Unidos se analiza el acuerdo de culpabilidad de Joaquín “El Chapo” Guzmán Jr., Sinaloa vive una escalada de violencia que demuestra la absoluta impunidad con la que operan los cárteles en la región. La lucha por el control territorial entre Los Chapitos y la facción de El Mayito “Flaco” se recrudece, mientras las autoridades estatales parecen incapaces —o renuentes— de frenar la guerra.

Por: María Martínez
Ciudad de México, 4 de diciembre de 2025
Los hijos de “El Chapo” Guzmán y los herederos de El Mayo Zambada protagonizan un conflicto sangriento que no da tregua. Por un lado Archivaldo y Alfredo Guzmán; por el otro, Ismael Zambada Sicairos, “El Mayito Flaco”. La violencia es indiscriminada y no hay claridad sobre sus motivaciones: defensa del honor criminal, disputas por el control del narcotráfico o pugnas territoriales, todo ocurre mientras la población civil paga el precio más alto.
Videos recientes muestran cómo sicarios de El Mayito “Flaco” circulan libremente por municipios de Sinaloa, sembrando terror y con la mirada ciega de las autoridades. Los habitantes observan impotentes, conscientes de que cualquier acto de resistencia podría ser mortal. Esta guerra, que redefine el poder en la región, expone la debilidad del Estado y la total impunidad de los grupos criminales.
En Elota, las fuerzas de El Mayo han consolidado su dominio sobre localidades rurales alrededor de La Cruz, aún parcialmente controladas por Los Chapitos. Fuentes locales señalan que se han impuesto reglas draconianas: líderes de pandillas locales han sido desarmados y la tenencia de armas de fuego queda restringida únicamente a quienes obtienen permiso oficial, reforzando el control absoluto de la facción sobre la población y los territorios conquistados.
Mientras tanto, en Culiacán, Uber ha reanudado operaciones tras haber sido prohibido por Los Chapitos, quienes sospechaban que los conductores funcionaban como informantes de El Mayito “Flaco”. Este hecho evidencia cómo incluso la vida cotidiana está subordinada a los intereses de los cárteles, mientras el gobierno permanece ausente.
La guerra en Sinaloa no es solo una disputa entre criminales: es una muestra de la incapacidad del Estado para proteger a la población, de la impunidad con que operan los cárteles y del terror cotidiano que viven los habitantes atrapados entre facciones en pugna.


