🔴#Violencia| AGUASCALIENTES SANGRA Y LA JUSTICIA NO RESPONDE
🔹️Pese a los esfuerzos reales y constantes de la gobernadora Tere Jiménez por blindar el estado, con inversiones millonarias en seguridad, tecnología y coordinación interinstitucional.El crimen organizado avanza, frente a una Fiscalía pasiva, opaca y ausente,

Por: María Martínez
Aguascalientes,Ags.a 3 de julio, 2025
El jueves 3 de julio quedará marcado como uno de los días más violentos en la historia reciente del estado: cuatro ejecuciones y un intento de asesinato en plena zona comercial, a plena luz del día. Estos hechos no solo estremecen por su brutalidad, sino porque ocurren pese a los esfuerzos reales y constantes de la gobernadora Tere Jiménez por blindar el estado, con inversiones millonarias en seguridad, tecnología y coordinación interinstitucional. Sin embargo, todo ese despliegue se diluye frente a una Fiscalía pasiva, opaca y ausente, que presume resultados en videos bien editados, pero es incapaz de contener la impunidad o de presentar un solo detenido tras una jornada sangrienta. La delincuencia avanza, y lo hace con plena conciencia de que no encontrará resistencia seria en quienes deben procurar justicia. ¿De qué sirve reforzar las calles si la Fiscalía no hace su trabajo?
Durante meses, el gobierno estatal ha insistido en que Aguascalientes es un modelo de orden y paz, respaldado por cifras y tecnología de punta. El programa “Blindaje Aguascalientes” ha sido presentado como una estrategia integral que incluye desde patrullajes permanentes hasta la instalación de miles de cámaras de vigilancia y herramientas de inteligencia artificial. Tere Jiménez ha encabezado personalmente acciones para mantener la coordinación entre los tres niveles de gobierno y ha hecho de la seguridad una de las principales prioridades de su administración.

Pero la seguridad no se defiende solo con patrullas y discursos. La paz también se construye con justicia, y ahí es donde el sistema falla. Con la llegada de Manuel Alonso García como Fiscal General del Estado en marzo pasado, se prometieron transformaciones profundas: un nuevo modelo de procuración de justicia, combate frontal a la impunidad, profesionalización, tecnología, resultados. Sin embargo, la realidad es otra: los casos se acumulan, los culpables no aparecen, y la percepción de impunidad es más fuerte que nunca.





El contraste entre el esfuerzo del Ejecutivo estatal y la inacción del Ministerio Público es evidente. Mientras la Gobernadora despliega operativos, la Fiscalía produce comunicados pulcros y videos motivacionales que poco tienen que ver con los hechos concretos. El crimen organizado, en cambio, actúa con precisión quirúrgica. Ejecutan dentro de casas, frente a familias, en zonas urbanas, y nadie los detiene. La brutal ejecución de una pareja en Jesús María, presenciada por sus hijas; el cuerpo de un hombre maniatado abandonado en una carretera; el asesinato de un exconvicto en su casa y el ataque contra un joven comerciante en el Agropecuario, a plena luz del día: todo ocurrió en menos de 24 horas.
Y lo más grave: ninguno de estos crímenes ha sido resuelto. No hay detenidos. No hay conferencias urgentes del fiscal. No hay explicaciones claras. Solo silencio institucional y propaganda oficial.
Mientras tanto, los cárteles alzan la voz sin disfraz. Una narcomanta firmada por el Cártel Jalisco Nueva Generación, anunciando su alianza con el Cártel de Sinaloa, dejó un mensaje directo a los “chapulines, ratas y secuestradores” de Aguascalientes. El símbolo de “El Charro”, presunto líder del CJNG, ya forma parte del imaginario colectivo. ¿Cómo responderá la Fiscalía? ¿Con boletines o con justicia?
La seguridad es una tarea compartida, pero también una cadena: si un eslabón se rompe, todo falla. Hoy, la Fiscalía es ese eslabón débil. No se puede construir paz duradera si no hay verdad, justicia y castigo para quienes siembran el terror.
Aguascalientes no está perdido, sigue manteniendo uno de los primeros lugaresde seguridad. pero urge una sacudida profunda en la procuración de justicia. No basta con aparentar eficiencia: se necesita voluntad, valentía y resultados. Mientras tanto, la población sigue pagando con miedo, sangre y silencio. Y eso, ni la mejor estrategia de comunicación puede ocultarlo.


