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🔴 LOS FOCOS ROJOS QUE YA NO PODEMOS IGNORAR

🔹️»Lo que vivimos es el resultado de años de omisiones, simulaciones y discursos de seguridad sin estructura de fondo. Durante la administración de Martín Orozco, la Fiscalía se consolidó como un lugar seguro para la delincuencia.

🔴 LOS FOCOS ROJOS QUE YA NO PODEMOS IGNORAR

🔹️Culpar solo a la gobernadora de la penetración del crimen organizado es esconder la memoria de lo ocurrido en el pasado y fortalecer una teoría conveniente para aquellos que, desde la oscuridad, buscan la desestabilización y perturbar la paz social de Aguascalientes.»

Por María Martínez
Aguascalientes, Ags. | 4 de julio de 2025

No se necesita ser experta en estrategia de seguridad para darse cuenta de que algo está fallando en Aguascalientes. Lo que antes parecía ser un estado blindado frente al crimen, hoy da señales de un desgaste preocupante en la contención de la violencia. Y el periodista Carlos Gutiérrez, en su columna Epicentro, publicada este viernes en Noticen, lo dice sin rodeos: los focos rojos están encendidos y no se están atendiendo con la urgencia que ameritan.

La serie de hechos violentos ocurridos este jueves 3 de julio —atentados, ejecuciones, ataques en plena vía pública— deberían bastar para que las autoridades hicieran un alto en el discurso y se sentaran, con seriedad, a redefinir una estrategia que, aunque existe, evidentemente ya no es suficiente. Porque cuando el Centro Comercial Agropecuario —considerado una zona resguardada— se convierte en escenario de un atentado, lo que está en juego ya no es una percepción: es la realidad misma que se nos descompone frente a los ojos.

Carlos Gutiérrez plantea algo que debe incomodar a quienes toman decisiones: ¿quién tiene realmente el control? ¿La policía estatal, la federal, la municipal? ¿O lo tienen los grupos criminales que, a plena luz del día, deciden cuándo y dónde atacar?

Lo que vivimos no es casual. Es el resultado de años de omisiones, simulaciones y discursos de seguridad sin estructura de fondo. Culpar a la actual mandataria no es una opción que contribuya a mejorar la seguridad. Desde su llegada, Tere Jiménez recibió un estado inundado por el crimen organizado, una Fiscalía contaminada por la corrupción y la protección a grupos criminales. Esta periodista ha venido documentando esa realidad. El exgobernador Martín Orozco fue un claro protector de células criminales. La Fiscalía se consolidó como un refugio para la delincuencia. Ejemplos hay muchos, y en su momento los he señalado. Aunque esos señalamientos casi me costaron la vida, el tiempo me ha dado la razón.

Por eso, para esta periodista es importante leer con atención lo que plantea mi compañero Carlos Gutiérrez: no basta con tener más patrullas o policías armados; lo que hace falta es liderazgo, inteligencia y una estrategia efectiva con un mando firme.

Y sí, la estrategia existe, como lo reconoce Gutiérrez. Pero también deja claro que los criminales cuentan con recursos, conocimiento del terreno y operan sin descanso. ¿Puede una corporación dividida o una coordinación débil hacerles frente? Se cuestiona. La respuesta es evidente.

Además, es momento de hablar claro sobre lo que ocurre en el Agropecuario. No es solo un mercado: es un punto clave en la economía local y, como también lo denuncia Gutiérrez en su análisis, se ha convertido en un centro de operaciones donde el crimen encuentra un terreno fértil para extorsionar, robar y operar con impunidad. Aquí los particulares no son víctimas pasivas. Los condóminos, las asociaciones de bodegueros, quienes han optado por mirar hacia otro lado, también tienen responsabilidad.

No podemos seguir romantizando la supuesta paz de Aguascalientes. La seguridad se nos está escurriendo entre los dedos, y mientras desde la nueva Fiscalía se siguen emitiendo pomposos comunicados oficiales celebrando vinculaciones de menor impacto para la sociedad, la ciudadanía observa cómo el miedo se instala en su vida cotidiana.

No deberíamos pasar por alto el cierre del análisis de Carlos Gutiérrez, que concluye con una reflexión tan dura como realista: no hay forma de que un solo gobierno —municipal, estatal o federal— pueda enfrentar este problema por sí solo. Se necesita una estrategia nacional y regional, con colaboración internacional, voluntad política, recursos y cero tolerancia a los pactos oscuros. El mensaje es contundente, pero necesario.

Desde esta trinchera, como periodista y ciudadana, no puedo más que coincidir con mi compañero y amigo Carlos Gutiérrez: es momento de cerrar filas, dejar de simular y enfrentar con seriedad la amenaza que representa el crimen organizado. Porque si los focos rojos siguen ignorándose, no habrá discurso, operativo o estrategia publicitaria que alcance para apagar el incendio.

También resulta prudente y necesario observar que esta ola de violencia se da en un contexto en el que algunos políticos han asomado la cabeza y levantado la mano rumbo al 2027, y en el que, de manera «conveniente», el tema de la seguridad se vuelve de súbito un asunto de interés ciudadano. Tampoco deja de llamar la atención que desde Zacatecas se señale a Aguascalientes como ejemplo de inseguridad, y que los hechos violentos, en su mayoría, ocurran justamente en la frontera con ese estado vecino.

Aunque este último punto pudiera parecer irrelevante, esta periodista considera que es necesario analizar el contexto amplio de la situación para generar una estrategia real y efectiva que contenga el crecimiento de la inseguridad en Aguascalientes.

Aguascalientes #Seguridad #Narcotráfico

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