LOCALNOTAS DESTACADASpolítica

📌🧑‍🦯#Política|ENSAYO DE FIN DE SEMANA DE UN CIEGO

«La Gran Farsa del Partido del Estrato Olvidado:

Ricardo Martínez
📌🧑‍🦯#Política|ENSAYO DE FIN DE SEMANA DE UN CIEGO

Por: Ricky Martínez

En el vibrante circo de la democracia tradicional, donde los payasos legislan y los domadores disciplinan el pensamiento crítico, surge una propuesta revolucionaria: la creación de un partido político con agenda propia para dar voz a un estrato social olvidado: las personas con discapacidad. Si los árboles y las ballenas tienen sus propios defensores en la política, ¿por qué no podrían tenerlos los ciegos, sordos, neurodivergentes y todos aquellos con condiciones que el sistema prefiere ignorar?

La lógica parece impecable: basta con diseñar un programa político, redactar un manifiesto que suene lo suficientemente indignado y luego salir a convencer a la masa de que esta vez, ahora sí, alguien los representará. Pero aquí está el truco: la democracia tradicional es como una gran máquina de moler ideas, donde incluso las causas más nobles terminan convertidas en carnada para el poder. Miremos el caso de los partidos verdes, que comenzaron como paladines del planeta y, en muchos casos, terminaron abrazando coaliciones con quienes perpetúan el desastre ecológico. Si eso les pasó a los árboles, ¿qué esperanza tienen los ciegos y sordos de que su agenda no sea secuestrada por las mismas manos que los han mantenido marginados?

Supongamos, por un instante, que este partido político logra consolidarse. Su discurso inflamado y sus promesas de redención capturan el voto de millones de desesperanzados. Y entonces llega el momento de la verdad: negociar, hacer concesiones, aceptar que, para sobrevivir en el juego político, hay que aprender a bailar con el diablo. Así, los ideales que alguna vez encendieron pasiones terminan reducidos a vagas iniciativas burocráticas y discursos bien ensayados para las cámaras de televisión.

La verdad incómoda es que la democracia tradicional tiene un talento innato para neutralizar cualquier amenaza real a su estructura. Por eso, un partido nacido con el noble propósito de defender a los oprimidos corre el riesgo de convertirse en un engranaje más del sistema que alguna vez quiso combatir. Pero claro, siempre podemos darnos el gusto de soñar que esta vez será diferente.

Y así, entre discursos vacíos, promesas recicladas y un puñado de políticos que juraron nunca corromperse, la historia vuelve a repetirse: la esperanza se convierte en eslogan y la revolución en una estrategia de mercadotecnia electoral. Al final, quizás lo único que nos queda es sentarnos a ver el espectáculo y aplaudir cuando el telón caiga una vez más sobre la gran farsa de la política.

México #Política #Discapacidad

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.