🇲🇽⛵️ #Cuauhtémoc! EL ÚLTIMO VIAJE DEL CABALLERO DE LOS MARES: ZARPÓ CON SUEÑOS Y TERMINÓ CON LUTO
🔹️»Lo que debía ser un viaje de formación y esperanza terminó en tragedia, dejando luto entre la tripulación y dolor en todo México.»

Por: María Martínez
Ciudad de México, a 18 de Mayo, 2025
El pasado 6 de abril de 2025, el Buque Escuela Cuauhtémoc zarpó del puerto de Acapulco, Guerrero, para iniciar el Crucero de Instrucción «Consolidación de la Independencia de México 2025». La travesía tenía como objetivo exaltar el espíritu marinero, reforzar la formación naval y llevar un mensaje de paz y buena voluntad del pueblo mexicano a los mares y puertos del mundo.
A bordo viajaban 277 tripulantes —64 mujeres y 213 hombres— con la encomienda de representar dignamente a México en 22 puertos de 15 países, durante 254 días de viaje: 170 navegando y 84 en puerto.
La ceremonia de zarpe se realizó en el muelle de la Octava Región Naval y fue presidida por el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina y Alto Mando de la Armada de México. La emoción y el orgullo inundaban la cubierta del Cuauhtémoc, también llamado el “Embajador y Caballero de los Mares”.
En su ruta estaban previstos puertos como Kingston, La Habana, Nueva York, Reikiavik, Burdeos, Ámsterdam, Amberes, Londres, Avilés y Cozumel, entre otros. La tripulación incluía a 147 cadetes de la Heroica Escuela Naval Militar.
Durante la ceremonia, la cadete de cuarto año Angie Arlette Cruz Monroy pronunció unas palabras que hoy resuenan con pesar:
“Cada día de dedicación, cada esfuerzo y cada sacrificio han sido la base de nuestra preparación. Hoy, con la vista en el horizonte, reafirmamos nuestro compromiso con México”.
El capitán de navío Víctor Hugo Molina Pérez, comandante del Cuauhtémoc, afirmó que este sería un viaje de formación integral:
“Esta será una escuela sin muros, donde el conocimiento no sólo se encontrará en los libros, sino en cada maniobra, en cada amanecer en altamar y en cada desafío que enfrentemos juntos como una sola tripulación”.
En palabras del almirante secretario de Marina:
“Sin importar el océano por el que naveguemos, nuestro compromiso es llevar con nosotros un mensaje de paz y buena voluntad de México con el mundo”.
Nadie imaginó que ese viaje, colmado de esperanza, se convertiría en tragedia. No fueron tormentas ni embates del mar los que detuvieron la marcha del Caballero de los Mares. Fue una falla humana la que truncó los sueños de quienes buscaban servir a su patria desde el mar.
Hoy, México guarda luto por la pérdida de dos cadetes, jóvenes valientes que vivieron 42 días a bordo de esa escuela flotante sin saber que sería su último destino. 145 compañeros más lloran su ausencia, entre la culpa, la rabia y la tristeza de ver derrumbarse los cimientos de una formación forjada con disciplina y entrega.
El Buque Escuela Cuauhtémoc no sólo navegaba los océanos, sino los anhelos de toda una generación. Ahora, su velamen ondea al viento con pesar, y su estela arrastra el dolor de un país que no olvida.


