đŚđASEGURAN ZOOLĂGICO CLANDESTINO EN AGUASCALIENTES: FAUNA EXĂTICA SIN PAPELES Y BAJO LA SOMBRA DE LA OMISIĂN
đšď¸La ProcuradurĂa Federal de ProtecciĂłn al Ambiente asegurĂł 44 animales en un predio turĂstico de Aguascalientes que operaba sin acreditar su legal procedencia ni plan de manejo. Aunque no se reportĂł maltrato, el caso exhibe vacĂos de supervisiĂłn y el riesgo de normalizar zoolĂłgicos privados fuera de la ley.

Por:RedacciĂłn
Aguascalientes,Ags.a 16 de Febrero, 2026
Un âturismo de naturalezaâ sin reglas claras
Un predio identificado como Rancho DELUstone quedĂł bajo la lupa luego de que la autoridad ambiental confirmara lo que denuncias ciudadanas advertĂan: la posesiĂłn de decenas de ejemplares de fauna silvestre ânacional y exĂłticaâ sin la documentaciĂłn que exige la ley.
Durante la inspecciĂłn realizada el 5 y 6 de febrero, la Profepa asegurĂł 44 animales, entre ellos jaguares, cebras, lĂŠmures, macacos, un puma y bisontes, especies cuyo manejo implica altos estĂĄndares tĂŠcnicos y legales que el sitio no pudo acreditar.
Sin maltrato⌠pero fuera de la legalidad
Aunque la autoridad informĂł que no se detectaron condiciones de maltrato ni riesgo inmediato, el hallazgo central es otro:
el predio no contaba con plan de manejo autorizado ni con pruebas de la procedencia legal de la mayorĂa de los ejemplares, ademĂĄs de carecer de personal especializado.
Esta situaciĂłn coloca el caso en una zona crĂtica: animales potencialmente bien alimentados, pero dentro de un esquema irregular que abre la puerta a trĂĄfico, reproducciĂłn sin control o manejo inadecuado a largo plazo.
DepĂłsito administrativo: Âżmedida suficiente?
Como medida precautoria, los ejemplares quedaron bajo depĂłsito en el mismo predio, con el propietario como responsable temporal.
La decisiĂłn, aunque legal, suele generar cuestionamientos entre especialistas, pues mantiene a los animales en el mismo entorno donde se detectaron las irregularidades, en espera de que el dueĂąo acredite la legalidad.
Un sĂntoma de un problema mayor
El caso vuelve a exhibir una realidad persistente:
la proliferaciĂłn de espacios privados que operan como zoolĂłgicos o centros de exhibiciĂłn bajo la etiqueta de âturismo de naturalezaâ, mientras la supervisiĂłn llega solo tras denuncias pĂşblicas.
MĂĄs allĂĄ de la falta de papeles, el aseguramiento evidencia la fragilidad del control institucional frente al comercio y exhibiciĂłn de fauna silvestre, un mercado donde la legalidad suele ir varios pasos detrĂĄs de los hechos.


