🔴#Importante | “TIEMPO DE #MUJERES”, PERO NO PARA LAS #PERIODISTAS: #CIMAC DOCUMENTA CIFRA RÉCORD DE 530 AGRESIONES DURANTE EL GOBIERNO DE #SHEINBAUM
🔹️ Mientras la presidenta Sheinbaum en discurso trara de reivindicar el “tiempo de mujeres”, CIMAC advierte una realidad que golpea directamente ese discurso: entre el 1 de octubre de 2024 y el 1 de septiembre de 2026 documentó 530 agresiones contra mujeres periodistas por ejercer su labor, una cifra que califica como récord histórico y que supera en más del doble las 245 registradas durante 2020, el año más crítico del sexenio de LópezObrador.

Por: María Martínez
Ciudad de México, a 2 de Septiembre, 2026
A unas horas del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC) puso sobre la mesa una cifra que confronta uno de los principales símbolos políticos de la actual administración: el llamado “tiempo de mujeres” no se ha traducido, hasta ahora, en condiciones de mayor seguridad para quienes ejercemos el periodismo.
De acuerdo con el balance difundido por la organización, del 1 de octubre de 2024 al 1 de septiembre de 2026 se han documentado 530 agresiones contra mujeres periodistas relacionadas con el ejercicio de su labor.



No se trata solamente de una cifra elevada. CIMAC sostiene que representa un récord histórico.
Para dimensionar el dato, la organización compara el registro de los primeros 23 meses de la administración de Sheinbaum con 2020, considerado el año más crítico del sexenio anterior: entonces fueron contabilizadas 245 agresiones.
Es decir, las 530 documentadas en el periodo actual equivalen a más del doble de las registradas durante aquel año.
La cifra abre una contradicción que el Segundo Informe de Gobierno difícilmente puede ignorar: México tiene por primera vez a una mujer en la Presidencia de la República, pero las periodistas continuamos enfrentando violencia por realizar una actividad indispensable para la democracia.
UNA CARTA, 37 PERIODISTAS Y CASI DOS AÑOS DE ESPERA
El señalamiento de CIMAC no se limita a las estadísticas.
Existe también una petición concreta dirigida al Gobierno federal que, de acuerdo con la organización, permanece sin una respuesta de fondo.
El 10 de diciembre de 2024, apenas dos meses después del inicio de la administración, 37 periodistas y defensoras entregaron una carta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la Secretaría de Gobernación.
La demanda llegó incluso hasta Palacio Nacional.
El 20 de febrero de 2026, durante una conferencia matutina, la periodista Alfonsina Ávila cuestionó directamente a la presidenta sobre aquella carta.
Sheinbaum remitió el asunto a la Secretaría de Gobernación.
Pero han transcurrido más de seis meses desde aquella pregunta pública y, la respuesta sigue pendiente:
“Seguimos esperando…”, señaló CIMAC.
Ese silencio adquiere una dimensión particularmente incómoda frente a las 530 agresiones documentadas.
Porque el problema ya no consiste únicamente en preguntarse cuántas mujeres periodistas han sido agredidas, sino qué ha hecho el Estado después de conocer formalmente la situación y cuáles han sido los resultados concretos de sus políticas de prevención, protección, investigación y acceso a la justicia.
EL “TIEMPO DE MUJERES” FRENTE A SU PROPIA PRUEBA
El posicionamiento de CIMAC coloca así una interrogante inevitable frente al Segundo Informe presidencial:
¿Dónde están las mujeres periodistas dentro del “tiempo de mujeres”?
La llegada de una mujer a la Presidencia representó un hecho histórico para México. Sin embargo, esa dimensión simbólica no puede convertirse por sí misma en parámetro para medir los derechos de las mujeres.
La prueba está en los resultados.
Y si las cifras documentadas por CIMAC muestran que en menos de dos años se acumularon 530 agresiones vinculadas con el ejercicio periodístico, el desafío para el Gobierno federal consiste en explicar por qué la violencia continúa, qué mecanismos han fallado, cuántos casos han sido investigados, cuántos responsables han sido sancionados y qué acciones específicas se implementarán para revertir la tendencia.
La protección de las periodistas tampoco puede reducirse a discursos de solidaridad después de una agresión.
La libertad de expresión requiere prevención, mecanismos de protección eficaces, investigaciones diligentes y consecuencias para los agresores.
Y cuando quienes ejercemos el periodismo somos mujeres, la respuesta del Estado debe incorporar además las violencias específicas y diferenciadas que pueden enfrentar por razones de género.
CIMAC resumió su exigencia en una frase que interpela directamente al discurso político de la administración:
“Que el ‘tiempo de mujeres’ también sea tiempo de justicia y protección para las mujeres periodistas”.
El planteamiento resulta especialmente relevante después de dos años de Gobierno.
Porque si 530 agresiones constituyen, como afirma CIMAC, un récord histórico, el Segundo Informe no sólo debería hablar de los avances alcanzados por las mujeres en México.
También tendría que responder por aquellas que continuamos siendo amenazadas, hostigadas, desplazadas o violentadas precisamente por informar.
Un “tiempo de mujeres” en el que ejercer el periodismo sigue colocando a cientos de nosotras frente a la violencia es, necesariamente, un tiempo de mujeres todavía pendiente de justicia.


