🔴#CJNG| “ESCUELA DE TERROR DEL CJNG: RECLUTAMIENTO, CASTIGOS Y EXTERMINIO DESDE JALISCO
🔹️Un testimonio directo detalla cómo el #CJNG capta jóvenes por redes sociales, los traslada a ranchos de adiestramiento y los distribuye como “carne de matadero” en distintos estados. El relato documenta el funcionamiento interno del cártel y sus principales operadores.


Por: María Martínez
Ciudad de México, a 28 de Enero, 2028
:No lo secuestraron. No lo engañaron. No lo obligaron», el testimonio de Juan
En 2023, en plena crisis económica, un hombre dejó a su familia, buscó al Cártel Jalisco Nueva Generación en Facebook y se presentó por su cuenta en la Central Nueva de Tlaquepaque. A partir de ese momento, Juan inició un recorrido por casas de seguridad, ranchos de adiestramiento y escuelas de exterminio que hoy explican cómo opera, recluta y controla territorio el CJNG desde Jalisco hasta Zacatecas, Aguascalientes y Tamaulipas.
En 2023, en medio de una crisis económica severa, con pocas oportunidades laborales y salarios mal pagados, un hombre decidió dejar a su familia y desaparecer.
“Desaparecí literalmente”, relata. No avisó a nadie. Simplemente se fue.
Un día, mientras navegaba en Facebook, buscó de manera directa las siglas CJNG. Encontró un grupo donde aparecía un número de WhatsApp. Se comunicó. Del otro lado le explicaron qué tipo de personas buscaban y cuáles eran las condiciones. Aceptó. Como parte del proceso inicial, le pidieron grabar un video en el que afirmara que no iba obligado.



Al día siguiente, a las 10:00 de la mañana, estaba en la Central de Autobuses Nueva de Tlaquepaque. Así comenzó su ingreso al Cártel Jalisco Nueva Generación.
El hombre narra su historia a esta periodista. Por seguridad, será identificado como Juan “N”.
Desde el inicio, Juan sostiene una afirmación que contradice el discurso público más extendido:
“La forma de reclutar es por redes sociales, pero es mentira que íbamos con engaños. Siempre sabías a lo que ibas. Nunca nadie fue por obligación”.
El primer contacto y las rutas de ingreso
Quien lo reclutó fue una persona conocida como “El Güero”, también llamado “El Doble B”. Lo citó en la Central Nueva de Tlaquepaque. Desde ahí, junto con otro hombre, fue trasladado en un taxi de la central hasta Tala, Jalisco. En ese punto los recogió un vehículo negro con vidrios polarizados. El conductor era “El Simio”, encargado de una casa de seguridad en Tala.
En ese lugar conoció a otros jóvenes. En total eran siete. Permanecieron dos días. Posteriormente, fueron trasladados por una camioneta negra de caja cerrada en la que viajaban tres hombres identificados como “Metro”, “Sani” y “Don Topo”. El destino fue un rancho en el poblado de San Marcos, Jalisco, donde comenzó el adiestramiento.
En Tala, Juan conoció a más reclutas. La mayoría provenía de La Barca, Tripa, Aros, Basurero, Adobe y Chelo. Permanecieron un mes y medio en ese punto. Después fueron trasladados a otro rancho, cerca de Ixtapa, en la zona de Puerto Vallarta, donde estuvieron dos semanas en un sitio conocido como la “Escuela del Terror”.
La Escuela del Terror y la graduación
Para la graduación, los mandos llevaron a una persona que había violado a una niña. El hombre ya estaba muerto, pero los reclutas recibieron la orden de “desaparecerlo” por instrucciones del “Comandante Lastra”.
Al finalizar esa etapa, eran más de 150 personas, entre mexicanos, colombianos y venezolanos.
Posteriormente, los repartieron en distintos estados de la República: Aguascalientes, Tamaulipas, Guanajuato y Zacatecas. Sobre este último, Juan es contundente:
“Ahí a Zacatecas mandan a todos los que no sirven de mucho. Literalmente, carne para el matadero”.
Castigos, control y sometimiento
Durante el reclutamiento inicial, estuvieron bajo el control de “El Simio”. Pasaron un día completo sin moverse y sin comer, hasta que un joven del área de Comunicación, conocido como “El Güero”, les compró pan y una Coca-Cola.
Al día siguiente llegó un comandante o jefe de plaza. Habían reportado a una persona que robaba material en una obra. La policía lo detuvo y lo entregó directamente en la casa de seguridad. Ese comandante ordenó que cada recluta le diera dos tablazos. En total recibió 20 golpes.
Después los trasladaron en otra camioneta negra con vidrios polarizados, tripulada por tres hombres vestidos completamente de negro. Fue entonces cuando Juan comprendió que no regresaría a casa.
La Finca de Adobe: el inicio formal del adiestramiento
El rancho principal se llamaba La Finca de Adobe, en San Marcos, Jalisco. Al llegar, los obligaron a desnudarse, toser y hacer sentadillas para revisar que no llevaran nada oculto. Les quitaron carteras y teléfonos celulares. De las carteras solo les permitieron conservar fotografías de sus familias. Todo lo demás fue quemado.
El adiestramiento comenzó con manejo de rifles, identificación de partes, armado y desarmado. Cuando Juan llegó eran 30 personas, pero siguió llegando más gente, principalmente mexicanos y colombianos. Entre los reclutas había tres menores de edad, quienes fueron dejados en libertad porque contaban con Alerta Amber.
A las dos semanas comenzaron las prácticas de patrullaje, cómo acomodarse en las camionetas, cómo descender, cómo tomar posiciones en enfrentamientos con contrarios o con el gobierno.
Mandos e instructores
El responsable del adiestramiento era José Gregorio “N”, alias “Comandante Lastra”, exelemento de la Marina, actualmente detenido. La mayoría de los instructores eran exmilitares, exmarinos, expolicías, así como guerrilleros colombianos. Eran auxiliares directos de Lastra.
Entre los apodos que recuerda están: Metro, Loba, Sani, Manzano, Guacho y Gallo.
Lastra relató que antes de él hubo otro instructor, pero fue removido porque abusaba de mujeres, incluso obligándolas a bañarse frente a él, lo cual no fue tolerado por el jefe máximo, identificado como “El 090”.
En los ranchos existía un pequeño arsenal, pero todo el armamento lo hacía llegar “El 090”, responsable del reclutamiento.
Versiones sobre canibalismo y pagos
Sobre versiones de canibalismo, Juan aclara:
“No, nosotros no. Pero sí se hablaba de generaciones anteriores. Una vez se infectaron porque la persona tenía sida y dejaron de hacerlo”.
El pago semanal como recluta era de 3 mil pesos, pero la comida y los productos se vendían a precios elevados: una Coca-Cola de dos litros en 100 pesos, galletas en 50 pesos. Al graduarse, el sueldo subía a 4 mil pesos más mil para despensa, es decir, 5 mil pesos semanales. Los choferes ganaban más por viáticos.
Operación, castigos y advertencias
Tras dos meses de entrenamiento, fueron trasladados a otro rancho en Ixtapa, Puerto Vallarta, donde los recibieron los comandantes “Chocó” y “Pecas”. Ahí comenzaron prácticas de levantones, reventar casas, inteligencia y comunicación.
Los castigos eran constantes: golpes, cachazos, humillaciones. En la Escuela del Terror, la graduación incluyó quemar a un violador y resistir cinco minutos encerrados con gas lacrimógeno, todo en presencia de “El 090”.
Antes de salir, el mensaje era claro:
“Si te vas, que sea de vacaciones. Si robas o te desvías, el destino es la muerte”.
Distribución territorial y trabajo operativo
De los 150, solo los colombianos y 10 más se quedaron en Jalisco. Juan fue uno de ellos. En Zacatecas, el jefe era “Rufles”. En Aguascalientes, no recuerda el nombre.
También se mencionaron Panadero, detenido en La Desembocada, Puerto Vallarta.
Los tres mandos principales que conoció fueron “090”, “El lastra», “La Gallina”, «El Plumas o la Gallina, «La Firma y «El Jardinero:




Juan trabajó como chofer del “Comandante Polo”. Transportaba droga desde la penal, donde se procesaban marihuana y cristal. Luego pasó a rutas foráneas: Lagos de Moreno, Tala y Cuisillos, usando carretera libre o autopista según el destino.
De los 10 reclutas, a las dos semanas solo quedaban 9. Una mujer fue asesinada por dar su ubicación. Otra fue castigada por drogarse, algo prohibido.
Rancho Izaguirre y la salida del cártel
Juan llegó a Puerto Vallarta en octubre de 2023. Salió de su casa en julio de 2023 y abandonó el cártel en febrero de 2024.
Dos semanas antes de la captura de “Panadero”, trasladó heridos provenientes del Rancho Izaguirre, identificado como una de las escuelas de adiestramiento. Asegura que ese rancho fue reventado en noviembre de 2023, aunque el caso se hizo público casi un año después.
Los ranchos —en San Marcos y Ixtapa— eran lugares bien cuidados, con espacio limitado. Dormían pegados unos a otros. La ropa sobrante se quemaba, lo mismo que documentos y restos, lo que explicaría los hornos y huesos calcinados hallados posteriormente.
En Puerto Vallarta, afirma que había autoridades compradas, incluso la Fiscalía, y que trabajaba directamente con “Comandante Polo” o “El Plumas”.
Reclutamiento, edades y desapariciones
Sobre edades, señala que durante la gestión de Lastra solo reclutaban mayores de 18 años; antes sí hubo menores. Durante su estancia solo vio cinco mujeres. La mayoría de los reclutas eran mexicanos, seguidos de colombianos y venezolanos.
El traslado inicial siempre era llegar a la Central Nueva de Tlaquepaque o a la central de Zapopan. Cada quien pagaba su boleto.
Sobre la ropa hallada en el Rancho Izaguirre, confirma que corresponde a reclutas: solo se permitían dos cambios; el resto se repartía o quemaba.
Juan cierra con una afirmación incómoda:
“Es mentira que se los lleven obligados. Es mentira que se los engañe. Muchos desaparecidos están dentro de los cárteles. No solo en el CJNG, en cualquiera”.
Quiénes son los líderes responsables del reclutamiento
Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, alias “El 90” o “El Sapo”, es operador de alto rango del CJNG y uno de los hombres de mayor confianza dentro de la organización.
Identificado como jefe de plaza en Puerto Vallarta, costa norte, sierra occidental y valles, controla producción y trasiego de drogas. Es cercano a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, y se le vincula con la emboscada militar de 2014 en Huachinango, el asesinato del exgobernador Aristóteles Sandoval en 2020 y la operación de campos de entrenamiento.
José Gregorio Lastra Hermida, alias “El Lastra” o “Comandante Lastra”, exmarino originario de Veracruz, fue detenido el 20 de marzo de 2025 en Cuajimalpa. Era el encargado del campo de adiestramiento y exterminio del CJNG en el Rancho Izaguirre, Teuchitlán, Jalisco. Antes de integrarse al cártel tenía una ficha de búsqueda activa en Chiapas desde agosto de 2020. Tras su captura fue vinculado a proceso; en diciembre de 2025 un juez federal suspendió provisionalmente el juicio oral por un amparo.

Francisco Javier Gudiño Haro, alias “El Plumas” o “La Gallina”, es responsable del reclutamiento y adiestramiento en Guadalajara y Puerto Vallarta. Opera bajo las órdenes de Carlos Valencia González, “El 03”, hijastro de “El Mencho”, dentro del grupo de élite Los Deltas. Controla la Zona Metropolitana de Guadalajara y es buscado por la DEA por conspirar para distribuir e importar metanfetamina y cocaína a Estados Unidos.
Leonardo Hernández, alias “León”, es operador financiero del CJNG en Guadalajara y Puerto Vallarta. Mantiene una fachada empresarial a través del restaurante La Madalena, ubicado en Plaza Landmark, Puerta de Hierro, Zapopan.
Carlos Andrés Rivera Varela, alias “La Firma”, criminal de origen colombiano, es identificado por autoridades mexicanas y el FBI desde 2021 como uno de los operadores clave del CJNG. Está vinculado al atentado contra Omar García Harfuch en 2020 y al control de plaza en Puerto Vallarta.
Lo que describe Juan no es una historia aislada, sino un método. Un modelo de reclutamiento, adiestramiento y control territorial que opera con jerarquías claras, rutas definidas y mando centralizado. Ranchos, escuelas de terror y campos de exterminio no surgieron en la clandestinidad absoluta, sino bajo la mirada de autoridades que, según el testimonio, fueron compradas o silenciadas. El CJNG no improvisa: administra la violencia.


