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🔴 #CDS | DEL #SECUESTRO DE «EL #MAYO» A LA DEFENSA DE LA SOBERANÍA: LA NARRATIVA DEL GOBIERNO QUE BUSCA BORRAR UNA VERDAD INCÓMODA

«Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad»

🔴 #CDS | DEL #SECUESTRO DE «EL #MAYO» A LA DEFENSA DE LA SOBERANÍA: LA NARRATIVA DEL GOBIERNO QUE BUSCA BORRAR UNA VERDAD INCÓMODA

🔹Mientras la propia FGR desmontó el montaje de la Fiscalía de Sinaloa al acreditar que Héctor Melesio Cuén fue asesinado en el mismo lugar donde Ismael «El Mayo» Zambada fue secuestrado, documentó la alteración de la escena del crimen y abrió investigaciones por las presuntas responsabilidades de funcionarios morenistas, la presidenta Claudia Sheinbaum hoy desplaza el debate hacia la defensa de la soberanía. Exige pruebas cuando los señalamientos alcanzan a Morena, pero da por válida una investigación periodística cuando fortalece su narrativa frente a Estados Unidos, que mantiene acusaciones contra políticos morenistas por presuntos vínculos con el narcotráfico.

Por: María Martínez
Ciudad de México,a 8 de Julio, 2026

Hay casos que cambian la historia de un país.

Y hay otros que también cambian la narrativa del poder.

El caso de Ismael «El Mayo» Zambada pertenece a ambas categorías.

Durante casi dos años, México conoció una historia construida a partir de documentos judiciales, investigaciones ministeriales, reportajes periodísticos y declaraciones oficiales que apuntaban hacia un mismo escenario: el secuestro del cofundador del Cártel de Sinaloa comenzó en territorio mexicano y estuvo acompañado de hechos extraordinariamente graves.

La propia Fiscalía General de la República informó que Héctor Melesio Cuén Ojeda fue asesinado en el lugar donde Ismael Zambada fue privado de la libertad; desmintió la versión presentada por la Fiscalía de Sinaloa sobre un supuesto intento de robo en una gasolinera; documentó la alteración de la escena del crimen; acreditó que la sangre encontrada en la camioneta utilizada en aquel montaje correspondía a un escolta de «El Mayo» y anunció investigaciones contra funcionarios que habrían participado en esas irregularidades.

Esas conclusiones provinieron de la propia autoridad federal.

No de un adversario político.

No de un gobierno extranjero.

No de una filtración anónima.

De la propia FGR.

Sin embargo, el discurso oficial parece haber dado un giro.

Hoy, el centro de la conversación ya no es la reunión previa al secuestro, ni la manipulación de la escena del crimen, ni las investigaciones sobre autoridades de Sinaloa.

Hoy la narrativa gira alrededor de la posible participación del FBI y de una presunta violación a la soberanía nacional.

Que esa intervención deba investigarse resulta incuestionable.

Si una agencia extranjera actuó clandestinamente en territorio mexicano, el hecho tendría enormes implicaciones jurídicas y diplomáticas.

Pero esa línea de investigación no debería borrar todo lo demás.

Porque el caso «El Mayo» no comenzó cuando el avión aterrizó en Santa Teresa, Nuevo México.

Comenzó en La Higuerita.

Comenzó con una reunión.

Comenzó con un asesinato.

Comenzó con una escena alterada.

Comenzó con una serie de hechos que la propia Fiscalía General de la República consideró suficientemente graves como para abrir múltiples carpetas de investigación.

EL DOBLE RASERO

Hay otro aspecto que merece reflexión.

Durante meses, la presidenta Claudia Sheinbaum insistió en que los señalamientos formulados desde Estados Unidos contra Rubén Rocha Moya y otros integrantes de Morena debían estar respaldados por pruebas suficientes antes de emitir conclusiones.

Ese principio es correcto.

Nadie debería ser condenado por acusaciones sin sustento.

Pero ese mismo rigor no pareció aplicarse cuando un reportaje periodístico sostuvo que el FBI habría participado en la captura de «El Mayo».

En cuestión de horas, el Gobierno ordenó verificar la información, convocó a una conferencia especial, retomó públicamente esa investigación y la convirtió en uno de los principales argumentos de su discurso sobre soberanía.

Como periodista, celebro que una investigación periodística pueda motivar actuaciones del Estado.

Eso demuestra la importancia del periodismo.

Lo que me preocupa es el criterio selectivo.

Cuando una investigación periodística apunta hacia posibles responsabilidades de actores políticos mexicanos, el Gobierno exige pruebas irrefutables.

Cuando una investigación fortalece su narrativa política frente a Estados Unidos, el estándar cambia y el reportaje adquiere valor de referencia institucional.

No es el periodismo el que cambió.

Es la forma en que el poder decide escucharlo.

LA PARTICIPACIÓN DE EE.UU. NUNCA FUE EL VERDADERO MISTERIO

Conviene recordar algo.

La posible participación de agencias estadounidenses no apareció por primera vez en 2026.

Desde julio de 2024 existían indicios públicos de que autoridades estadounidenses conocían el operativo.

Posteriormente surgieron documentos judiciales, declaraciones de Ismael Zambada, investigaciones periodísticas y actuaciones ministeriales que fueron ampliando esa hipótesis.

Péndulo Informativo publicó durante meses información relacionada con la intervención de agencias estadounidenses, el papel del piloto, las inconsistencias del vuelo, la recepción de la aeronave en Nuevo México, las actuaciones de la DEA y posteriormente las investigaciones del FBI.

No era una hipótesis desconocida.

La diferencia es que hoy esa línea resulta políticamente conveniente.

LAS PREGUNTAS QUE SIGUEN INCÓMODAS

Mientras el país discute la posible intervención del FBI, continúan abiertas preguntas mucho más cercanas.

¿Qué ocurrió exactamente en la reunión donde «El Mayo» fue citado?

¿Qué avances existen sobre las investigaciones relacionadas con la alteración de la escena del crimen?

¿Qué ocurrió con las líneas abiertas por la propia FGR contra funcionarios de la Fiscalía de Sinaloa?

¿Cuál es el estado de las investigaciones relacionadas con los hechos ocurridos antes del despegue de la aeronave?

¿Y qué pasó con los señalamientos que durante meses ocuparon el centro del debate público?

LA SOBERANÍA TAMBIÉN SE DEFIENDE INVESTIGANDO HACIA ADENTRO

La defensa de la soberanía nacional no debería convertirse en una coartada para olvidar lo ocurrido dentro del país.

México tiene derecho a exigir explicaciones a Estados Unidos.

Pero los mexicanos también tenemos derecho a exigir explicaciones a nuestras propias instituciones.

Porque si la conversación termina reducida exclusivamente al papel del FBI, corremos el riesgo de perder de vista el origen del caso.

Y el origen no está en Washington.

Está en Sinaloa.

Está en una reunión.

Está en un homicidio.

Está en una escena manipulada.

Y está en una investigación que la propia Fiscalía General de la República inició y cuyos hallazgos no deberían desaparecer del debate público simplemente porque hoy resulte más conveniente hablar de soberanía que de responsabilidades internas.

La historia del caso «El Mayo» no comenzó con una avioneta cruzando la frontera.

Comenzó mucho antes.

Y mientras esa parte de la historia permanezca sin esclarecer plenamente, ninguna narrativa —por conveniente que sea para el poder— podrá sustituir a la verdad.

CDS, #México #Narcotráfico

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