🔴⚽️EL #CINISMO DE #MORENA Y LA #4T: DEL “PRIMERO LOS POBRES” AL LUJO EN EL PODER EN EL CASTILLO DE #CHAPULTEPEC
🔹️Mientras madres buscadoras eran contenidas durante protestas por la desaparición de sus hijos, legisladores y figuras de #Morena asistieron a una cena de gala en el Castillo de Chapultepec con representantes de la FIFA, exhibiendo el contraste entre el discurso de austeridad y la vida de privilegios en el poder.

Por: María Martínez
Ciudad de México, a 11 de Junio, 2026
Durante años, la llamada Cuarta Transformación construyó una narrativa política basada en una promesa central: terminar con los privilegios del pasado. Bajo la bandera de la austeridad republicana, el discurso oficial insistió en la cercanía con el pueblo, la humildad en el ejercicio del poder y la consigna de “primero los pobres” como eje rector de su proyecto.
Sin embargo, la realidad política ha terminado por exponer una contradicción cada vez más difícil de sostener.
Mientras madres buscadoras se manifestaban para exigir justicia por sus hijos desaparecidos —en un país donde la crisis de desapariciones sigue siendo una de las heridas más profundas del Estado mexicano—, en el Castillo de Chapultepec se desarrollaba una cena de gala organizada para directivos y representantes de la FIFA. En ese mismo espacio, legisladores y figuras cercanas al oficialismo compartían en redes sociales imágenes del evento, mostrando su participación en una velada marcada por el protocolo, la exclusividad y el acceso al poder internacional.
Entre los asistentes y difundidos en redes se encontraban Sergio Gutiérrez Luna, Ignacio Mier, Geovanna Bañuelos, Manuel Velasco y otros actores políticos vinculados a la 4T, quienes celebraron y presumieron su presencia en un evento de alto perfil en uno de los recintos más emblemáticos del país.
Las imágenes no constituyen en sí mismas una ilegalidad. El problema es otro: es político, ético y profundamente simbólico. Lo que muestran es una distancia creciente entre el discurso de austeridad y la práctica cotidiana del poder.
Porque mientras las madres buscadoras enfrentan indiferencia institucional, barreras físicas, desgaste emocional y la ausencia de respuestas del Estado, la clase política gobernante aparece en escenarios de gala, rodeada de reflectores, relaciones públicas y encuentros con la élite internacional del deporte.
El contraste es difícil de ignorar. De un lado, familias que han tenido que convertirse en investigadoras ante la ineficacia institucional, recorriendo el país en busca de pistas sobre sus seres queridos. Del otro, funcionarios y legisladores disfrutando de invitaciones exclusivas, acceso privilegiado y espacios reservados para la alta política y la diplomacia deportiva.
La Cuarta Transformación llegó al poder criticando con dureza los excesos del pasado, los lujos del poder y la desconexión de las élites gobernantes con la realidad del país. Hoy, parte de sus representantes aparecen cómodamente instalados en esos mismos espacios que antes señalaban como símbolo de corrupción y privilegio.
El problema no es la existencia de una cena ni la relación institucional con organismos internacionales. El problema es la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Mientras en el discurso se insiste en la austeridad, en los hechos se normalizan eventos de alto perfil, celebraciones en recintos históricos y una vida política cada vez más distante de las urgencias sociales del país.
El mensaje que queda en la opinión pública es inevitable: para unos, el dolor, la exigencia de justicia y la lucha cotidiana por encontrar a sus familiares desaparecidos; para otros, cenas de gala, fotografías y acceso privilegiado al corazón de los eventos internacionales.
En ese espejo roto entre el discurso y la realidad, la promesa de “primero los pobres” corre el riesgo de convertirse en una consigna vacía, repetida en los discursos pero ausente en las prioridades del poder.
Porque la verdadera austeridad no se mide en palabras, sino en decisiones. Y cuando el poder elige el banquete sobre la urgencia social, el problema deja de ser de imagen y se convierte en una cuestión de credibilidad. :::


