🇲🇽#Política| UNO, DOS, TRES: #PAN ARRANCA… Y LAS ENCUESTAS TOMAN EL CONTROL RUMBO A 2027: #MORENA CRITICA LO QUE ELLOS MISMOS HACEN
🔹️En Aguascalientes, el gran elector no será el ciudadano que responderá una encuesta, sino el poder que la define. Acción Nacional y Morena repiten la misma fórmula: disfrazar de democracia un proceso que, al final, se decidirá por el peso del poder político y económico.

Por: María Martinez
Aguascalientes,Ags.a 22 de Marzo, 2026
Este sábado, la cúpula panista se reunió en la Ciudad de México para definir el método de selección de candidatos rumbo a las elecciones de 2027. El mensaje fue contundente: se acabaron —al menos en el discurso— las designaciones cupulares.
El dirigente nacional del Partido Acción Nacional, Jorge Romero Herrera, habló de apertura, de ciudadanía y de un nuevo modelo interno:
“Se acabaron las designaciones cupulares. No habrá candidaturas en razón de cercanías o de lealtades. La gente manda, la gente decide y punto”.
La narrativa es clara: serán candidatos quienes sean más conocidos y mejor posicionados. En otras palabras, las encuestas marcarán el rumbo.
El anuncio fue celebrado por la militancia, pero de inmediato generó reacciones desde la acera de enfrente. La dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, ironizó en redes sociales:
“Notición el que dio hoy @AccionNacional.
Después de décadas de dedazos, finalmente pasan al método que tanto criticaron de @PartidoMorenaMx: ¡las encuestas!
Ya veremos el desenlace”.
Y sí, el desenlace importa. Porque si algo ha demostrado Morena es que el método de encuestas no necesariamente garantiza transparencia ni evita imposiciones. En el discurso, ese partido ha defendido este mecanismo como democrático; en la práctica, ha sido señalado incluso por sus propios militantes como una simulación que legitima decisiones previamente tomadas.
El caso de Aguascalientes es ilustrativo.
En Morena, la contienda interna rumbo a 2027 se concentra entre Nora Ruvalcaba y Arturo Ávila. Sin embargo, los números revelan más dudas que certezas.
De acuerdo con CRIPESO (enero de 2026), Ruvalcaba registra 22.4%, mientras que Ávila apenas alcanza 12.5%; el dato más revelador es que 55.1% responde “ninguno”.
En MetricsMx (febrero de 2026), Ávila sube a 23.5% y Ruvalcaba a 14.5%, pero 42.3% sigue sin identificarse con ningún perfil.
Por su parte, GobernArte (diciembre de 2025) muestra un empate técnico: Ávila con 35.1% y Ruvalcaba con 32.1%, con un segmento aún indeciso.
Incluso en promedios de encuestas, como Polls MX, Ruvalcaba aparece con 41.6% frente a 36.9% de Ávila.
¿Qué significa esto? Que Morena tiene competencia, pero no tiene definición. Y más grave aún: la mayoría no se identifica con ninguno.
Aun así, el escenario apunta a que, por tercera ocasión, será Nora Ruvalcaba quien encabece la candidatura. No necesariamente por liderazgo o aceptación, sino por factores como visibilidad, estructura y acceso a recursos institucionales que le permiten posicionarse.
Del otro lado, Arturo Ávila tampoco es un actor menor. Su exposición como vocero en la Cámara de Diputados le ha dado presencia nacional constante. Sin embargo, esa visibilidad no se ha traducido automáticamente en simpatía local.
A ambos, el electorado de Aguascalientes les ha dado la espalda en procesos anteriores. Pero eso no parece ser un obstáculo cuando las encuestas —o su interpretación— terminan definiendo candidaturas.
Y es aquí donde el discurso del PAN encuentra su espejo.
Porque en el Partido Acción Nacional también se perfila un escenario similar: encuestas como mecanismo central, pero con los mismos riesgos de fondo.
En Aguascalientes, tres perfiles han levantado la mano: Leonardo Montañez, Antonio Martín del Campo y Antonio Arámbula.
Hasta ahora, las cifras son claras.
CRIPESO (febrero de 2026) coloca a Martín del Campo con 47.5%, a Montañez con 26.5% y a Arámbula con 5.8%.
En noviembre de 2025, la misma casa reportó 45.6%, 30.9% y 4.8%, respectivamente.
Massive Caller (octubre de 2025) incluso llevó a Martín del Campo hasta el 49%.
La tendencia no cambia: hay un puntero claro y un competidor que intenta alcanzarlo.
Sin embargo, la política no se juega solo en números.
La exposición mediática y el acceso a recursos son factores decisivos. Y ahí, el alcalde Leonardo Montañez tiene ventajas evidentes: el presupuesto municipal, la publicidad oficial y la presencia diaria en la agenda pública.
Es evidente que el cargo que ocupa lo mantiene en el ánimo de la gente, A esto se suma un elemento clave: el respaldo de la gobernadora Tere Jiménez, que resulta fundamental para quien aspire a sucederla.
En política no hay casualidades. En los últimos meses, Leonardo Montañez ha incrementado de forma significativa su presencia en eventos públicos junto a la mandataria estatal. Esta cercanía no parece fortuita: le ha permitido posicionarse frente a diversos sectores que podrían inclinar la balanza en una eventual medición interna, al tiempo que capitaliza la buena imagen de la gobernadora para enviar un mensaje claro: es el candidato de la continuidad del proyecto de Tere Jiménez.
Como alcalde, la administración de Montañez se ha distinguido por una opacidad persistente: logros marginales, servicios públicos en franco deterioro y un gabinete inestable, desdibujado y sin peso político. Lejos de ofrecer una gestión eficaz, ha quedado marcada por la ausencia de resultados contundentes. En los hechos, ha gobernado más desde la narrativa digital que desde la acción pública, haciendo de las redes sociales su principal —y casi único— instrumento de posicionamiento.
En contraste, la gobernadora ha mantenido altos niveles de aprobación desde el inicio de su administración, posicionándose entre los primeros lugares de aceptación a nivel nacional, lo que fortalece el peso de su eventual respaldo político.
Del otro lado, Martín del Campo ha construido su posicionamiento sin estructura gubernamental, apostando a la disciplina política y al reconocimiento ciudadano. Hasta ahora, eso le ha alcanzado para mantenerse como favorito.
Incluso frente a Morena, donde se ha medido con Nora Ruvalcaba, ha logrado mantenerse competitivo, pese al uso de recursos federales y estructuras institucionales en favor de la morenista.
Desde el Senado, Martín del Campo ha construido una imagen cuidadosamente diseñada para conectar con la ciudadanía, que hasta ahora lo posiciona como el candidato mejor perfilado en la contienda.
Mientras tanto, Movimiento Ciudadano sigue sin representar una alternativa real en Aguascalientes. Figuras como Lorena Martínez o Anayeli Muñoz no han logrado renovar su imagen ni generar entusiasmo.
Así, el panorama se aclara… y se complica al mismo tiempo.
Porque aunque los partidos hablen de ciudadanía y democracia interna, la realidad es otra: las encuestas no son neutrales por sí mismas. Dependen de quién las levanta, cómo se interpretan y, sobre todo, de quién tiene más recursos para posicionarse.
Al final, el gran elector no será solo el ciudadano que responde una encuesta, sino también el poder que influye en ella.
Y en ese terreno, tanto Morena como el PAN juegan bajo reglas similares.
La diferencia es que uno ya lo hizo… y el otro apenas comienza a parecerse.


